El glorioso evangelio

por Henry Bruno | Onething Venezuela '18

ORACIÓN

Bendito seas Dios y Padre de Jesús nuestro Señor, que has confirmado tus promesas y la esperanza del evangelio al resucitar a tu Hijo de entre los muertos y exaltarlo a tu diestra muy por encima de todos los poderes, y al derramar tu Santo Espíritu sobre el remanente de creyentes, enviando con poder el mensaje del evangelio a nosotros las naciones para que nos volvamos a ti, el único Dios verdadero, y así pongamos toda nuestra confianza en ti, para esperar de los cielos a tu Hijo Jesús quien nos salvará de la ira que viene.

Damos alabanza a ti y te damos gracias porque en El mostraste favor y amor-leal a tu pueblo Israel y a las naciones al proveer redención mediante su sangre y el perdón de nuestros pecados conforme a tu gracia, la cual también hiciste sobreabundar al concedernos el conocimiento de la verdad por medio del evangelio, y al ayudarnos a entender tu propósito eterno que revelaste en Jesús por medio de su muerte y resurrección. Y por medio del evangelio nos has hecho entender la necesidad de su sacrificio y que debemos confiar en sus palabras e imitar su ejemplo para obtener vida eterna en su venida.

Damos alabanza a ti y te damos gracias porque en ese Día lo pondrás todo bajo sus pies, todo en los cielos y todo en la tierra pues lo has coronado de gloria y majestad. Y lo establecerás como cabeza sobre todas las cosas conforme al propósito de Aquel que hace todas las cosas según su voluntad.

Por esta razón, habiendo oído de la confianza en el Señor Jesús entre estos discípulos aquí presentes, y de su amor unos por otros, doy gracias a Ti por ellos, y oro por ellos pidiéndote, Padre de la Gloria, que les des espíritu/soplo de sabiduría y de revelación en un verdadero conocimiento de Ti,—que ilumines los ojos de su corazón/entendimiento para que comprendan cuál es la esperanza de tu evangelio, dándoles el corazón ardiente de una mente iluminada. Y concédeles Padre santo, la manifestación de tu Espíritu y tu poder para que selles en sus corazones la verdad del evangelio, de que Jesús verdaderamente resucitó de entre los muertos, y que realmente ascendió a los cielos donde se sentó a tu diestra muy por encima de todo principado, autoridad, poder, dominio y de todo nombre que es invocado, no sólo en este siglo sino también en el que vendrá en ese Día cuando ponga a sus enemigos bajo sus pies.

UN GLORIOSO EVANGELIO: ¡EL DÍA DEL SEÑOR ESTÁ CERCA, EL REINO DE DIOS YA VIENE!

El Dios de los cielos, el creador y dueño de todas las cosas, Dios de Abraham, Temor de Isaac, Pastor de Israel, el poderoso Señor que derramó su gran poder y juicios sobre Egipto y partió las aguas del Mar Rojo para redimir a un pueblo, el Dios que le dio grandes victorias a David su siervo, y que se ha hecho no sólo Dios de los judíos sino también de nosotros las naciones, el Dios y Padre de Jesús nuestro Señor, ¡HA ESTABLECIDO UN DÍA!

La historia NO continuará indefinidamente. El Soberano Señor dirige y encamina la historia hacia un momento culminante cuando TODO cambiará por toda la eternidad. El Dios que “cambia los tiempos y las épocas”, “el que quita y pone reyes” (Dan. 2:21), ha escogido un Rey y ha consagrado un monte donde entronará a ese Rey, y desde ahí reinará por los siglos de los siglos trayendo justicia, paz y gozo al mundo entero, y estableciendo nuevos cielos y una nueva tierra donde habitará la justicia. El Altísimo ha fijado un fin y límite a “este presente siglo malo” (Gal. 1:4) para dar inicio en ese Día al “siglo venidero” (Ef. 1:21).

Ese glorioso y temible Rey aplastará bajo sus pies al impío imponiéndole retribución, ira e indignación eterna en un lago que arderá para siempre con fuego y azufre. Ese compasivo y bondadoso Rey también enjugará las lágrimas del justo recompensando su confianza, obediencia y perseverancia con gloria, honor e inmortalidad.

¡En ese día, SÓLO EL SEÑOR SERÁ EXALTADO! Escuchemos la proclamación de Moisés y los profetas:

Deuteronomio 32.34–43 34 ‘¿No tengo Yo esto guardado conmigo, Sellado en Mis tesoros (como un misterio/secreto que en el tiempo señalado sería revelado)? 35 Mía es la venganza y la retribución; A su tiempo el pie de ellos resbalará, Porque el día de su calamidad está cerca, Ya se apresura lo que les está preparado.36 “Porque el Señor vindicará a Su pueblo Y tendrá compasión de Sus siervos, Cuando vea que su fuerza se ha ido, Y que nadie queda, ni siervo ni libre. 37 Entonces El dirá: ‘¿Dónde están sus dioses, La roca en que buscaban refugio, […] 39 Vean ahora que Yo, Yo soy el Señor, Y fuera de Mí no hay dios. Yo hago morir y hago vivir (¡por resurrección!). Yo hiero y Yo sano, Y no hay quien pueda librar de Mi mano. 40 Ciertamente, alzo a los cielos Mi mano, Y digo: Como que vivo Yo para siempre, 41 Cuando afile Mi espada flameante Y Mi mano empuñe la justicia, Me vengaré de Mis adversarios Y daré el pago a los que Me aborrecen. 42 Embriagaré Mis flechas con sangre, Y Mi espada se hartará de carne, De sangre de muertos y cautivos, De los jefes de larga cabellera del enemigo.’ 43 Regocíjense, naciones, con Su pueblo (citado por Pablo en Rom. 15:10), Porque El vengará la sangre de Sus siervos; Traerá venganza sobre Sus adversarios, Y hará expiación por Su tierra y Su pueblo.” (Paréntesis mío.)

 

Isaías 2.10–22 10 Métete en la roca, y escóndete en el polvo Del terror del Señor y del esplendor de Su majestad. 11 La mirada altiva del hombre será abatida, Y humillada la soberbia de los hombres. Sólo el Señor será exaltado en aquel día. 12 Porque el día del Señor de los ejércitos vendrá Contra todo el que es soberbio y orgulloso, Contra todo el que se ha ensalzado, Y serán abatidos. […] 17 Será humillado el orgullo del hombre Y abatido el orgullo de los hombres. Sólo el Señor será exaltado en aquel día, 18 Y los ídolos desaparecerán por completo. 19 Los hombres se meterán en las cuevas de las rocas Y en las hendiduras de la tierra, Ante el terror del Señor Y ante el esplendor de Su majestad, Cuando El se levante para hacer temblar la tierra. 20 Aquel día el hombre arrojará a los topos y a los murciélagos, Sus ídolos de plata y sus ídolos de oro Que se había hecho para adorarlos. 21 Y se meterá en las cavernas de las rocas y en las hendiduras de las peñas, Ante el terror del Señor y ante el esplendor de Su majestad, Cuando El se levante para hacer temblar la tierra. 22 Dejen de considerar al hombre, cuyo soplo de vida está en su nariz. Pues ¿en qué ha de ser él estimado?

 

Ezequiel 30.3 3 Porque cerca está el día, Sí, está cerca el día del Señor; Día de nubarrones, La hora de las naciones.

Desde los días de la antigüedad, quienes han puesto su confianza en Dios consecuentemente han puesto su esperanza en ese Día. Indudablemente el cumplimiento de todas las promesas que Dios ha hecho en su palabra está absolutamente ligado a la venida de ese gran Día que es descrito en las Escrituras como:

“El día de calamidad” (Deut. 32:35)

“El día del castigo” (Isa. 10:3)

“El día de venganza” (Isa. 34:8)

“El día de salvación” (Isa. 49:8; 2 Cor. 6:2)

“El día de Jerusalén” (Sal. 137:7)

“El día del sacrificio” (Sof. 1:8)

“El día del juicio” (Mat. 10:15)

“El día de la ira” (Rom. 2:5)

“El día de la restauración de todas las cosas” (Hch. 3:21)

“El día de la redención” (Efe. 4:30)

“El día de Dios” (2 Ped. 3:12)

“El día del Mesías” (1 Cor. 1:8, et al.)

LA PREDICACIÓN DEL EVANGELIO ES LA PROCLAMACIÓN DEL DÍA DEL SEÑOR, EL DÍA DEL MESÍAS

Para Jesús y sus apóstoles la predicación del evangelio era precisamente la proclamación del Día del Señor. Su llamado al arrepentimiento y a la fe era a la luz de la venida del gran Día. Múltiples pasajes hacen evidente que la “cercanía” del Día del Señor es sinónimo de la cercanía de la venida del Reino.

Marcos 1.14–15 14 …Jesús vino a Galilea predicando el evangelio de Dios. 15 “El tiempo se ha cumplido,” decía, “y el reino de Dios se ha acercado (la misma frase acerca del Día del Señor); arrepiéntanse y crean en el evangelio.” (Paréntesis mío.)

 

Lucas 10.10–14 10 “Pero en cualquier ciudad donde entren, y no los reciban, salgan a sus calles, y digan: 11 ‘Hasta el polvo de su ciudad que se pega a nuestros pies, nos lo sacudimos en protesta contra ustedes; pero sepan esto: que el reino de Dios se ha acercado.12 “Les digo que en aquel día (el día de la venida del Reino = el Día del Señor) será más tolerable el castigo para Sodoma que para aquella ciudad. 13 “¡Ay de ti Corazín! ¡Ay de ti Betsaida! Porque si los milagros (definiendo el propósito de los milagros como señales que confirman la certeza de la venida del Día/Reino con el fin de que el que escuche se arrepienta y confíe) que se hicieron entre ustedes hubieran sido hechos en Tiro y Sidón, hace tiempo que se hubieran arrepentido sentados en cilicio y ceniza. 14 “Por eso, en el juicio será más tolerable el castigo para Tiro y Sidón que para ustedes. (Paréntesis mío.)

Tratándose de la venida del Reino de Jesús el Mesías, el Rey de Israel, y del Día en el cual Dios realizaría juicio y salvación por medio de El, el Día del Señor fue entonces descrito como “el día de Cristo”.

Romanos 2.5–16 5 Pero por causa de tu terquedad y de tu corazón no arrepentido, estás acumulando ira para ti en el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios. 6 El pagara a cada uno conforme a sus obras: 7 a los que por la perseverancia en hacer el bien buscan gloria, honor e inmortalidad: vida eterna; 8 pero a los que son ambiciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia: ira e indignación. 9 Habrá tribulación y angustia para toda alma humana que hace lo malo, del Judío primeramente y también del Griego; 10 pero gloria y honor y paz para todo el que hace lo bueno, al Judío primeramente, y también al Griego. 11 Porque en Dios no hay acepción de personas. […] 16 el día en que, según mi evangelio, Dios juzgará los secretos de los hombres mediante Cristo Jesús.

 

1 Corintios 1.8 8 El también los confirmará hasta el fin, para que sean irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo.

Sólo un descendiente de David que se mantuviera fiel a Dios hasta la muerte, ofreciéndose en sacrificio como un Cordero cuya sangre quita el pecado del mundo, sólo un Hombre así sería digno o merecedor de llevar a cabo ese Día “con gran poder y gloria” (Luc. 21:27). En el fin del siglo, los hombres más “poderosos” del mundo temblarán y se aterrarán ante “la ira del Cordero”.

Apocalipsis 5.1–7 1 En la mano derecha de Aquél que estaba sentado en el trono vi un rollo escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos. 2 Vi también a un ángel poderoso que anunciaba a gran voz: “¿Quién es digno de abrir el libro y de desatar sus sellos?” 3 Y nadie, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el libro ni mirar su contenido. […] 5 Entonces uno de los ancianos me dijo: “No llores; mira, el León de la tribu de Judá, la Raíz de David, ha vencido para abrir el libro y sus siete sellos.” 6 Miré, y vi entre el trono […] y los ancianos, a un Cordero, de pie, como inmolado, que tenía siete cuernos y siete ojos, que son los siete Espíritus de Dios enviados por toda la tierra. 7 El vino y tomó el libro de la mano derecha de Aquél que estaba sentado en el trono.

 

Apocalipsis 6.15–17 12 Vi cuando el Cordero abrió el sexto sello, […] 15 Los reyes de la tierra, y los grandes, los comandantes, los ricos, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes, 16 y decían a los montes y a las peñas: “Caigan sobre nosotros y escóndannos de la presencia de Aquél que está sentado en el trono y de la ira del Cordero. 17 Porque ha llegado el gran día de la ira de ellos, ¿y quién podrá sostenerse?”

VIVAMOS COMO HIJOS DEL DÍA

Ante esta urgente realidad, ¡seríamos increíblemente necios si vivimos para el ‘ahora’! La magnitud eterna de ese Día debe hacernos reflexionar acerca de la temporalidad y relativa insignificancia de nuestra vida ahora, junto con la vanidad y total irrelevancia de los asuntos de este mundo al punto de que las naciones aún en toda su pompa “son como gota en un cubo” (Isa. 40:15). De hecho, si algo distingue a la fe y expectativa profética del Día del Señor es un profundo pesimismo acerca de esta presente vida. Nuestros corazones están diseñados para anhelar “la eternidad” (Ecle. 3:11). Nuestra respuesta debería ser aquella a la que Jesús nos llamó:

Mateo 16.24–27 24 Entonces Jesús dijo a Sus discípulos: “Si alguien quiere venir en pos de Mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y que Me siga. 25 “Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por causa de Mí, la hallará. 26 “Pues ¿qué provecho obtendrá un hombre si gana el mundo entero, pero pierde su alma? O ¿qué dará un hombre a cambio de su alma? 27Porque el Hijo del Hombre ha de venir en la gloria de Su Padre con Sus ángeles, y entonces recompensara a cada uno segun su conducta.

Fue por eso que el mensaje, la oración y la instrucción apostólica al discipular y pastorear a sus congregaciones estaban absolutamente enfocados en ese Día.

1 Tesalonicenses 5.4–8 4 Pero ustedes, hermanos, no están en tinieblas, para que el día los sorprenda como ladrón; 5 porque todos ustedes son hijos de la luz e hijos del día. No somos de la noche ni de las tinieblas. 6 Por tanto, no durmamos como los demás, sino estemos alerta y seamos sobrios. 7 Porque los que duermen, de noche duermen, y los que se emborrachan, de noche se emborrachan. 8 Pero puesto que nosotros somos del día, seamos sobrios, habiéndonos puesto la coraza de la fe y del amor, y por casco la esperanza de la salvación.

 

Filipenses 1.9–11 9 Y esto pido en oración: que el amor de ustedes abunde aún más y más en conocimiento verdadero y en todo discernimiento, 10 a fin de que escojan lo mejor, para que sean puros e irreprensibles para el día de Cristo; 11 llenos del fruto de justicia que es por medio de Jesucristo, para la gloria y alabanza de Dios.

Henry Bruno

Henry Bruno

Coordinador y maestro

Henry es un discípulo de Jesús, esposo de Aneliz y padre de cuatro hijas y un hijo. Su pasión es hacer discípulos que estén firmes en el evangelio, dando testimonio de la verdad y preparados para recibir a Jesús de los cielos al perseverar en fe, esperanza y amor hasta el fin del siglo. Actualmente se encuentra en su país Puerto Rico donde sirve al Señor junto a su familia. Pueden contactarlo a [email protected]